Un arnés mal puesto pierde gran parte de su efecto antitirones — y puede rozar o quedar tan suelto que el perro se escape. Aquí va el proceso paso a paso.
Antes de empezar: mide a tu perro
Con una cinta métrica, mide:
- Contorno de cuello: donde iría un collar normal
- Contorno de pecho: el punto más ancho, justo detrás de las patas delanteras
Compara con la tabla de tallas del fabricante. No te fíes solo de la raza — hay mucha variación entre individuos.
Paso a paso
- Abre todas las hebillas antes de acercarte al perro, para no pelearte con cierres mientras intentas colocarlo.
- Pasa la correa del cuello por encima de la cabeza del perro, dejando la pieza acolchada del pecho hacia ti.
- Sube las correas de las patas una a una, ajustando los manguitos acolchados en las axilas.
- Cierra las hebillas laterales y ajusta las correas hasta que quede ceñido.
- Comprueba con la regla de los dos dedos: debes poder meter exactamente dos dedos entre el arnés y el cuerpo, ni más ni menos.
Señales de que está mal ajustado
- Demasiado suelto: el perro puede sacar una pata o salirse tirando hacia atrás
- Demasiado apretado: roza, deja marca en el pelo o el perro se resiste a moverse
- Desplazado hacia un lado: revisa que las correas estén simétricas
La primera vez puede costar: es normal que el perro se resista. Combínalo con premios y deja que lo huela antes de ponérselo — la mayoría lo acepta sin problema en pocos días.
¿Cada cuánto debo revisar el ajuste?
Cada pocas semanas, especialmente en cachorros en crecimiento, y siempre que notes que el perro se mueve más de lo normal dentro del arnés.
¿Puedo dejarle el arnés puesto todo el día?
No se recomienda. Quítaselo cuando lleguéis a casa para evitar rozaduras prolongadas y dejar que la piel respire.